AMPLIANDO LA MIRADA DE LA CALIDAD DESDE LAS EVALUACIONES DE PROCESOS Y RESULTADOS EDUCATIVOS: LA EXPERIENCIA DE LA AGENCIA DE CALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN CHILE (Carlos Henríquez Calderón y Raúl Chacón Zuloaga)

educacion

En el contexto de la instalación y despliegue del Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC) de la Educación de Chile[1], la Agencia de Calidad de la Educación (ACE) ha asumido el desafío de orientar de manera pertinente y oportuna a las instituciones y actores del sistema escolar, a partir de los resultados de las evaluaciones que se realizan de los procesos de gestión institucional y los aprendizajes integrales de los estudiantes.

El presente artículo reflexiona brevemente en torno a distintos procesos relacionados con el mejoramiento escolar y el rol que juegan las evaluaciones que se realizan desde la ACE en la formación integral de los estudiantes.

Como antecedente, resulta necesario señalar que el sistema educativo chileno se encuentra en un proceso de reformas estructurales, que tienen como propósitos centrales el elevar el nivel de los resultados de aprendizaje de las y los estudiantes del país, y el disminuir las brechas determinadas por las condiciones socioeconómicas y culturales de los estudiantes y sus familias.

 

Evaluaciones al servicio de los aprendizajes

El SAC reconoce que los procesos de mejoramiento escolar deben partir asumiendo una noción de calidad educativa que tiene un carácter complejo, dinámico y multidimensional. Se entiende entonces que la calidad incluye los aspectos relacionados con la infraestructura y equipamiento educativo hasta el foco del sistema que está puesto en los logros de aprendizaje y formación integral de los estudiantes.

Específicamente, desde la ACE se asume este desafío de orientar al sistema a partir de los resultados de las evaluaciones, aportando información que se útil a las definiciones que realizan los actores de las comunidades escolares. De esta manera, se entienden las evaluaciones como medio y no fin en sí mismo, como orientaciones para promover las acciones de mejoramiento que realizan directivos y docentes en cada centro educativo.

Para esto, la ACE se hace cargo hoy de tres tipos de evaluaciones[2] complementarias:

  1. Evaluaciones de los procesos de la gestión institucional: el SAC ha determinado que aquellos establecimientos que presentan un bajo desempeño, deberán recibir las visitas de evaluación y orientación con una frecuencia que varía entre 1 y 2 años, con el propósito de aportar desde la mirada externa a la identificación de fortalezas y debilidades en las distintos ámbitos de la gestión pedagógica, el liderazgo de directivos, la gestión de los recursos y la convivencia escolar. En cada caso, un panel de profesionales entrega recomendaciones indicativas a las comunidades escolares. Cabe señalar que el sistema integral de visitas a los establecimientos también considera una mirada global a la gestión de establecimientos de un mismo territorio, así como la identificación de buenas prácticas en las distintas dimensiones de la gestión escolar.
  2. Evaluación del desarrollo individual y social de los estudiantes: en la ampliación de la mirada sobre calidad educativa, se han relevado dimensiones del desarrollo de socioemocional del estudiantado, aspectos relacionados con la motivación escolar, la autoestima académica, la convivencia escolar o la participación en el quehacer educativo.
  3. Evaluación de aprendizajes: una función que tiene mayor historia en el sistema escolar chileno. Las pruebas estandarizadas para evaluar el logro de estándares de aprendizaje en todos los estudiantes.

Cómo se ha señalado, las evaluaciones son valoradas en la medida que puedan ser un aporte y logren ser traducidas por el sistema en orientaciones concretas que apunten al mejoramiento de los procesos y resultados educativos. De aquí los esfuerzos que actualmente asume la ACE por producir información clara, precisa y útil para que pueda ser utilizada de manera pedagógica por parte de administradores, directivos y docentes, y por la comunidad escolar en general.

Lo anterior supone el despliegue además de un sistema de apoyo para aquellos que más lo requieren, así como una agenda de políticas educativas que apunten al fortalecimiento de las capacidades de todo el sistema, en los distintos niveles territoriales: desde los formuladores de política a los docentes y estudiantes.

A modo de cierre: desafíos de las evaluaciones con relación a los procesos de mejoramiento continuo de la calidad de la educación

  • Un primer desafío para el sistema educativo refiere a la necesidad de contar con un sistema de evaluaciones coherente y articulado, que integre las evaluaciones que se realizan desde el nivel de las políticas educativas hasta las evaluaciones de los aprendizajes de los estudiantes.
  • Lo anterior permitirá traducir la información que el sistema produce en sus diversos dispositivos de evaluación en orientaciones que sean útiles para el mejoramiento escolar; así como en recursos educativos que sean considerados herramientas pertinentes para la retroalimentación pedagógica de los estudiantes por parte de los docentes; y en información clave para la toma de decisiones de los distintos actores que se desempeñan en otros niveles de la gestión educacional.
  • El aseguramiento de calidad requiere más que coordinaciones institucionales entre las funciones de acompañamiento, apoyo, evaluación y fiscalización que cumplen las instituciones del Sistema de Aseguramiento de la Calidad. En primer lugar, se requiere poner al centro el trabajo cotidiano que se realiza en los establecimientos educacionales, y especialmente al interior de las salas de clases, donde ocurren los procesos de enseñanza aprendizaje. En pocas palabras, poner a las instituciones gubernamentales –y no gubernamentales- al servicio de los requerimientos de las comunidades escolares.
  • Por último, el SAC asume hoy el desafío de encontrar un adecuado equilibrio entre dispositivos de accountability de altas consecuencias –mecanismos de responsabilización y rendición de cuentas, fundamentados en un enfoque que se guía por el resguardo de los derechos de tod@s los ciudadanos a tener una educación de calidad- con la incorporación desde la política educativa de nuevos mecanismos que relevan los aspectos formativos y que promueven el desarrollo de capacidades, conocimientos y habilidades requeridas para avanzar hacia una educación integral que considera las habilidades básicas y las de mayor complejidad.

Carlos Henríquez Calderón

Secretario Ejecutivo, Agencia de Calidad de la Educación – Chile

Ingeniero Comercial con mención en Economía de la Universidad de Santiago, y Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile. Fue Gerente General del Centro de Medición de la P. Universidad Católica de Chile (MIDE UC), y Secretario General de la Corporación de Educación Municipal de Maipú, una de las comunas de mayor población de la Regiòn Metropolitana en Chile. Actualmente es Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación.

 

Raúl Chacón Zuloaga

Asesor, Agencia de Calidad de la Educación – Chile

Sociólogo de la P. Universidad Católica de Chile, y Master of Arts in Educational Studies, Concordia University, Montreal, Canada. Ha participado en diversas investigaciones y evaluaciones relacionadas con el sistema educativo chileno, así como en el diseño e implementación de políticas educativas. Actualmente, se desempeña como asesor de la Agencia de Calidad de la Educación.

[1] Para mayor información sobre el SAC, ver http://www.agenciaeducacion.cl/coordinacion-sac/que-es-el-sac/

[2] Cabe señalar que el actual diseño del SAC contempla que los dispositivos de evaluación docente están a cargo del Ministerio de Educación.