CHILE SE PREPARA PARA GARANTIZAR LA CALIDAD DE VIDA DE SU POBLACIÓN LONGEVA (Nélida Redondo)

La transformación de la población chilena se aceleró en las últimas décadas. Tanto la reducción de la tasa general de fecundidad hasta ubicarse ligeramente por debajo del nivel de reproducción (TGF 1,90), como el aumento de la longevidad derivado del aumento de la  esperanza de vida en las edades avanzadas, contribuyeron a acentuar el envejecimiento demográfico y, además, al proceso de envejecimiento dentro del envejecimiento, es decir, al aumento de la proporción de personas de edad extrema (80 años y más) sobre el total de la población.

Como se sabe, el aumento de la longevidad refleja el éxito alcanzado por la sociedad para mejorar la calidad de vida, la salud y el bienestar general. Sin perjuicio de ello, el crecimiento del número de personas de 80 años y más genera demandas de servicios socio sanitarios para el apoyo y la asistencia a las personas que, debido a problemas físicos o cognitivos, presentan limitaciones permanentes que les impide realizar por sí mismos una serie de actividades básicas o instrumentales indispensables para la vida diaria.

En el contexto de la magnitud y la velocidad de los cambios, el novedoso escenario demográfico pone en cuestión el tradicional apoyo que ofrecen las familias a sus integrantes de mayor edad: los cuidados en el seno de las familias pueden resultar insuficientes para atender las crecientes exigencias. Debe tenerse en cuenta que el envejecimiento demográfico se produce en el marco de la rápida modernización del país y el consiguiente aumento de la participación laboral de las mujeres, que hasta el momento son las principales cuidadoras familiares de las personas con dependencia. Ante fallas en el soporte familiar, la casi exclusiva modalidad de atención es su internación en instituciones de larga estadía.

Con el propósito de adecuarse a las necesidades y demandas surgidas a partir de los cambios demográficos, sociales y económicos del país, durante los últimos años se pusieron en marcha en Chile programas estatales específicamente dirigidos al apoyo y la atención de personas mayores con dependencia. La programación estatal se focaliza en la población con recursos materiales insuficientes (hasta el tercer quintil de vulnerabilidad establecido por la ficha social del Ministerio de Desarrollo Social) y se sumó a la oferta privada de servicios.

Es interesante destacar que la oferta estatal recientemente establecida incorporó los últimos lineamientos en la materia, tanto en el marco de valores que guía los servicios, que se basan en el enfoque de derechos humanos, como en la diversidad de prestaciones, que amplía la clásica oferta institucional e incorpora servicios basados en la comunidad y en el domicilio.

En la actualidad, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) chileno se propone definir los estándares de calidad de los servicios para la dependencia que sirvan de base para establecer el marco regulatorio de las actividades en todo el territorio nacional. Para esto SENAMA pidió apoyo al Programa de la Unión Europea EUROsociAL.

El primer diagnóstico de situación acerca de la programación para la dependencia chilena se efectuó sobre la base del marco de referencia conceptual sobre estándares de calidad que ofrece el documento de CEPAL-EUROSOCIAL (Gascón y Redondo, 2014) y la evidencia empírica proporcionada por la revisión documental y la visita en terreno a los diferentes programas actualmente en curso.

El SENAMA chileno desarrolla una de las programaciones para la atención de las personas mayores con dependencia más innovadoras de América latina. Como se señaló, se invoca el enfoque de derechos humanos y de género en sus fundamentos. Merece destacarse que es común a todos los programas el enunciado de tres principios: a) el respeto de los derechos de los usuarios, b) la promoción de la autonomía, y c) el auspicio a la integración familiar, social y comunitaria de los usuarios. Las pautas de admisión a todos los programas exigen la firma del consentimiento de la persona mayor, debidamente informada de sus derechos y de las condiciones de su participación. Asimismo, se extendió la diversidad de ofertas de servicios y prestaciones de modo de facilitar la permanencia segura y confortable de las personas mayores frágiles o con dependencia en la comunidad y en sus domicilios.

La principal debilidad de la programación actual es la falta de integración de los servicios de modo de confluir en una oferta que se adapte a los distintos tipos de necesidades o a las preferencias de los usuarios. En particular, debe destacarse que cada programa establece la población objetivo, los recursos, los protocolos de atención, sus propias fichas de relevamiento de información y los indicadores de seguimiento y evaluación. Estas características de fragmentación constituyen, en sí mismas, fallas en la calidad de los servicios que se ofrecen a los destinatarios.

Tampoco existe actualmente una relación uniforme entre los equipos que tienen a su cargo la operación de los programas de SENAMA y los centros de salud familiares en el ámbito del Ministerio de Salud. Los servicios socio sanitarios para las personas mayores con dependencia deben estar integrados. La integración horizontal entre el Ministerio de Salud y el SENAMA  es un requisito para la calidad de los servicios centrados en las personas. La integración vertical entre el SENAMA, los municipios, las entidades ejecutoras, los equipos profesionales, las familias y las personas mayores que son usuarias también es un requisito para la calidad.

Una consecuencia adversa de la fragmentación de los programas es la carencia de un sistema de información unificado, tanto de los prestadores de servicios como de usuarios de los servicios para la dependencia.  Finalmente, hasta el momento no se dispone de instancias de articulación e intercambio entre profesionales de distintas unidades ejecutoras que desarrollan funciones similares, así como tampoco entre profesionales de una misma comuna que se desempeñan en distintos programas de base comunitaria e institucional. El establecimiento de estándares mínimos para la prestación de un mismo servicio debe abarcar la formación, la capacitación y el pago homogéneos para los recursos humanos que cumplen similares funciones en todo el territorio nacional.

A fin de apoyar al SENAMA en el fortalecimiento de la calidad de su programación, EUROSOCIAL planificó una visita de estudio a servicios para la dependencia y organismos de control, evaluación e investigación de Suecia, Holanda, Luxemburgo y la Unión Europea (Bruselas) para los funcionarios gubernamentales y expertos latinoamericanos y europeos integrantes del equipo de la Misión.

Los aprendizajes emergentes de la visita de estudios

El aspecto principal, destacado en todos los servicios visitados así como en las exposiciones y presentaciones de técnicos, investigadores y planificadores, es que el foco del cuidado debe estar centrado en la persona. Los servicios deben adaptarse a las necesidades y deseos de las personas. Los siguientes estándares e indicadores fluyen desde este principio básico: pequeñas unidades, integración de los servicios que se prestan sin problemas a través de diferentes tipos de atención, se centran en la co-creación, el empoderamiento y la elección, con participación de la familia, el cuidado es culturalmente sensible, la permanente capacitación del personal y el compromiso.

En cada uno de los países visitados desempeña un papel crucial el “gestor de atención” (care manager). En Holanda y Suecia, que poseen servicios descentralizados, el gestor de caso es un empleado de cada municipio, generalmente un asistente social. En Luxemburgo, el gestor de atención es un empleado del Seguro de la Dependencia, organismo de la seguridad social del país que tiene a su cargo el pago de los cuidados.

El gestor de atención lleva a cabo la evaluación de las necesidades de la persona y arma el paquete de asistencia necesaria, que podría ser un tipo particular de institución o establecimiento orientado a las necesidades y el deseo de la persona, pero es más probable que el paquete incluya servicios comunitarios tales como cuidado en el hogar, comidas sobre ruedas, centro diurno. El gestor de atención efectúa la supervisión y el enlace entre los diferentes servicios que están apoyando a la persona, así como el vínculo con las otras partes del sistema social y sanitario de atención. Es decir, es el encargado de la integración vertical y horizontal de los componentes del sistema socio-sanitario para la atención de la persona mayor cuyos cuidados gestiona. El gestor de atención actúa como contratista de los servicios y supervisa que éstos reúnan la calidad y la intensidad acorde con el precio que se paga por ellos.

Otro aspecto clave, destacado en todos los países, es la coordinación entre la atención primaria y secundaria, rompiendo las barreras que existen entre los denominados “silos” del cuidado de la salud, la asistencia social y los cuidados informales. Existe consenso y está  demostrado que la integración de los servicios es más eficiente y mejora significativamente la experiencia del paciente.

Desde el punto de vista de los recursos y procedimientos, en todos los países se observó la utilización de tecnología para la asistencia, tales como sensores de movimientos, teleasistencia domiciliaria, de traslado de pacientes postrados, de estimulación senso-perceptiva, así como técnicas de rehabilitación a través de juegos. Tanto la tecnología asistencial como los recursos lúdicos y de estimulación sensorial se dirigen a mejorar la calidad de vida y la vida independiente de las personas mayores.

También existe consenso en la conveniencia de conformar unidades de cuidados pequeños que se asemejan a una casa normal. Este tipo de distribución de la planta física se aplica tanto a establecimientos de larga estadía como a centros diurnos. Se prefiere que cada pequeña unidad de convivencia posea su propia cocina, en lugar de la cocina institucional única para todo el establecimiento, fomentando la participación de los residentes o concurrentes en las actividades de la vida cotidiana como la elección del menú, la preparación de alimentos y la limpieza.

El entorno familiar en los establecimientos o en los centros diurnos garantiza el cuidado culturalmente sensible, individualizado, hablando en el idioma materno de la persona, la comida familiar. Se busca que el diseño y la decoración del edificio, así como la organización de las actividades respondan a las tradiciones de las personas y a sus experiencias de «vida cotidiana normal».

Finalmente, tanto en Suecia como en Holanda se observó que organismos gubernamentales nacionales tienen a su cargo la gerencia de calidad total del sistema de cuidados de larga duración, independientes tanto de los proveedores como de las autoridades locales que ejecutan y supervisan los programas.

La propuesta de cambio

El SENAMA ha desarrollado en la última década una trayectoria precursora en materia de ampliación de la oferta servicios de larga duración para personas mayores con dependencia. La programación desarrollada por SENAMA se destaca por su originalidad en la adopción del enfoque de derechos, de autonomía y calidad de vida de las personas mayores, a la vez que incorpora el enfoque de género y de integración de servicios sociales y sanitarios, tanto en el ámbito comunitario y en domicilio, como en las prestaciones tradicionales de los establecimientos residenciales. Asimismo, la protección social de la dependencia asume una vocación universalista, superando la clásica incumbencia del Estado focalizada exclusivamente en la atención de las personas en situación de pobreza extrema.

En la actualidad, el SENAMA se propone avanzar hacia la consolidación de un programa nacional de la calidad de estos servicios que sirva para la regulación estatal de las prestaciones efectuadas tanto por el sector público como por el privado, así como en todos los ámbitos de actuación: en la comunidad, en los domicilios o en los establecimientos de larga estadía.

Asimismo, se plantea pilotar en un municipio en el que se desarrollan actualmente la totalidad de los programas de SENAMA para la dependencia, tanto de base comunitaria –centros diurnos, cuidados en domicilio, como institucionales, ELEAM y vivienda tuteladas, la integración horizontal y vertical de las prestaciones actualmente en marcha para iniciar el cambio de cultura hacia los servicios centrados en las personas.

La longevidad: éxito y oportunidad

La experiencia internacional muestra que la formalización de los sistemas de apoyo y cuidado a las personas con dependencia posee externalidades beneficiosas para el conjunto de la sociedad. Por una parte, se generan puestos de “trabajo decente” para sectores vulnerables del mercado laboral. Por otra parte, la especialización en cuidados complejos favorece la educación permanente de los trabajadores, principalmente de las mujeres que son quienes mayoritariamente ejercen este tipo de actividades.  Asimismo, se consolidan principios de ética social que contribuyen al desarrollo social y económico.

El aumento de la longevidad refleja, sin duda, el éxito de la sociedad chilena en la mejora de las condiciones y la calidad de vida de su población. En este caso, además, constituye una oportunidad para la virtuosa adecuación de los mecanismos de transferencia intergeneracional de recursos y cuidados que aporten al bienestar general. Las actividades del SENAMA están actualmente focalizadas en el cumplimiento exitoso de este desafío.

Nélida Redondo

Foto Nelida Redondo

 

 

 

 

 

 

Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires

Magister en Sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO)

Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

Investigadora principal y profesora titular de la Universidad ISALUD (Argentina) en temas de sociología del envejecimiento.

  • Asesora especializada de la Dirección Nacional de Investigaciones Sociales y Demográficas. Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en temas e indicadores de envejecimiento y población de adultos mayores.
  • Integrante del Consejo Asesor del Programa de Envejecimiento Activo del Ministerio de Salud de la Nación.

Autora de libros, capítulos en manuales internacionales, artículos en journals especializados sobre temas del envejecimiento en América latina.

Experta y asesora contratada por organismos internacionales (UNRISD; AISS/ISA; WHO (Centro Kobe) en temas de vejez, envejecimiento y protección social de la vejez para América latina y Argentina.

Coordinadora de la Red de Envejecimiento de la Asociación Latinoamericana de Población (ALAP) durante el período 2010-2012.