CUIDADO DE LA INFANCIA Y GÉNERO (María Nieves Rico)

El trabajo de cuidado consiste en la serie de actividades, bienes y relaciones destinadas al bienestar cotidiano de las personas y que se desenvuelven en diversos planos, incluyendo el material, el económico, el moral y el emocional. Incluye desde la provisión de bienes esenciales para la vida, como la alimentación, el abrigo, la limpieza, la salud y el acompañamiento, hasta el apoyo y la transmisión de conocimientos, valores sociales y prácticas a través de los procesos de crianza. Así el cuidado es un pilar clave del bienestar de todas las personas a lo largo del ciclo de vida. Dicho de otra forma, si las necesidades de cuidado no fueran satisfechas, la sociedad no podría reproducirse, por lo que es posible concebirlo como un bien público.

Si bien diversas instituciones han estado involucradas tradicionalmente en las tareas de cuidado, incluyendo al Estado, el mercado y las comunidades, las familias han sido protagonistas en estas labores, y en éstas son las mujeres quienes han estado a cargo de este trabajo. Las necesidades de cuidado de los niños y niñas, sobre todo en la primera infancia, actualmente no encuentran en América Latina una respuesta estatal a través de políticas públicas, ni de mercado puesto que la oferta está sumamente segmentada, ni por parte de los varones quienes siguen sin ingresar de manera decidida al ámbito de lo privado y de los quehaceres domésticos. Todo eso hace que la asignación casi exclusiva a las mujeres del trabajo de cuidado no remunerado se constituya en muchos casos en una de las barreras para acceder al mercado laboral, o a empleos de calidad, y a procesos de adopción de decisiones, al mismo tiempo que los actuales arreglos asimétricos del cuidado se constituyen en un factor de reproducción intergeneracional de la pobreza tal como lo ha planteado la CEPAL en 2010.

La organización social de las labores domésticas, incluidas las de cuidado, muestra según las encuestas de uso del tiempo de varios países de la región que las mujeres no solo dedican más horas a este trabajo, sino que como gran parte de ellas también trabaja de manera remunerada en el mercado, el tiempo de trabajo total es mayor para ellas que para los varones, indicando la mantención de férreas estructuras de desigualdad de género, y las barreras para el ejercicio de los derechos económicos de las mujeres.

(Maria Nieves Rico es Ofical de Asuntos Sociales de la CEPAL)

Ver artículo de la autora «Crisis del cuidado y políticas públicas. El momento es ahora» en la pág. 107 aquí

Ver «Licencias para el cuidado infantil, derecho de hijos, padres y madres«, donde la autora aborda desde una perspectiva de género las licencias por maternidad y paternidad en América Latina aquí 

Ver también «Pactos Sociales para una protección social más inclusiva. Experiencias, obstáculos y posibilidades en América Latina y Europa» aquí