EL SEGUNDO WELFARE ENTRE INNOVACIÓN E INVERSIÓN SOCIAL: ¿CUÁLES SON LAS RESPUESTAS A LA CRISIS DEL ESTADO SOCIAL? (Franca Maino)

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Durante al menos dos décadas los países europeos han tratado de reformar sus sistemas de welfare[1], moldeados a partir de estructuras económicas, sociales y demográficas ya superadas. Este esfuerzo se ha centrado en una serie de principios inspiradores comunes, elaborados en muchos casos a nivel comunitario[2]: sostenibilidad y eficiencia, flexicurity, inclusión, protección social como motor de crecimiento y desarrollo, asociación pública-privada, prioridad de las inversiones a favor de mujeres y niños y de las intervenciones con el fin de abordar los “nuevos riesgos” (Maino y Ferrera 2013; Maino y Benzi, 2014). Por lo demás, los factores que han empujado a los países a poner en discusión al welfare son bien conocidos: la globalización, las transformaciones del sistema productivo y familiar, el envejecimiento progresivo de la población relacionado con los cambios demográficos, y el surgimiento de nuevas necesidades a las que los sistemas de welfare no son capaces de dar respuestas adecuadas, en gran parte porque han nacido para enfrentar otros desafíos y son incapaces de mantenerse al paso de los cambios (Taylor Gooby, 2004; Huber y Stephens, 2006; Greve, 2012). A todo ello debe sumarse que la crisis de los últimos siete años ha dificultado aún más poner en marcha intervenciones políticas idóneas para afrontar los retos demográficos, profesionales, sociales y económicos actuales y futuros (Bonoli y Natali ,2012). Sin soslayar el hecho, además, de que existen Estados más expuestos que otros a estos mismos desafíos, esto es, aquellos con una deuda pública más elevada, como son los países del sur de Europa. 1. Investigadora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Milán. Dirige además el “Los itinerarios del segundo welfare” en el Centro Luigi Einaudi de Turín (Italia). 2. En adelante se utilizará la expresión welfare para indicar Estado o sistema o régimen de bienestar. 3. En adelante se utilizará el adjetivo “comunitario” para hacer referencia a las políticas de la Unión Europea.

Este es el escenario con el cual los gobiernos tienen que luchar en la actualidad, y que ve emerger, junto a estrategias de retrenchment o de recalibración, un tercer camino muy prometedor: el denominado “segundo welfare”. Frente a la crisis, que empuja a la reducción de los recursos disponibles y a los recortes en el gasto social, las expectativas hacia los procesos de innovación social se basan en la idea de que es posible responder a una serie de demandas sociales urgentes rediseñando las políticas públicas, a través de modelos de gobernabilidad inclusiva (es decir, vertebradas alrededor de la asociación público-privada, tanto social como con ánimo de lucro) y que favorezcan la gradual superación de la rigidez del welfare consolidado a partir de los años cincuenta. En este contexto se sitúan medidas, herramientas y procesos de innovación social que remiten al segundo welfare: programas de protección e inversiones sociales con financiación no pública, que se suman y entrelazan con el primer welfare, de naturaleza pública y obligatoria, y que colman las deficiencias que padece aquel en materia de cobertura y tipología de servicios (Ferrera y Maino, 2012; Maino, 2012). El segundo welfare, que se suele caracterizar por un marcado arraigo territorial, involucra a una amplia gama de actores económicos y sociales, tales como las empresas, los sindicatos, las autoridades locales y el tercer sector (organizaciones de la sociedad civil), creando un sistema aún embrionario pero con un gran potencial (Maino y Ferrera, 2013).

A continuación se presenta una reflexión sobre el concepto de segundo welfare. El análisis profundiza en el marco ofrecido por el nivel comunitario —marco que gira en torno a dos conceptos clave: innovación e inversión en el ámbito social—, dentro del cual encuentra un espacio el desarrollo del segundo welfare, para pasar luego a averiguar si este puede considerarse como una posible solución para proponer intervenciones y programas que se complementen y se sumen al primer welfare. Tras haber analizado los principales enfoques de estudio del welfare entre crisis y renovación, en las siguientes secciones se propone una definición de segundo welfare, colocándolo en la encrucijada entre nuevas necesidades, programas innovadores y nuevos protagonistas: actores privados que se asoman a la arena del welfare, alimentando el nexo entre segundo welfare, crecimiento y desarrollo. Después de haber mostrado algunos ejemplos, finalmente el artículo saca a la luz las razones por las que Italia es un terreno fértil para el segundo welfare, y termina identificando los posibles riesgos relacionados con su desarrollo.

Continua a leer este artículo de Franca Maino en la publicación de Fabián Repetto y Carla Bronzo (editores) “Coordinación de políticas sociales: desafíos para la gestión pública”, EUROsociAL, 2015 (cap. 4)

[1]En adelante se utilizará la expresión welfare para indicar Estado o sistema o régimen de bienestar

[2]En adelante se utilizará el adjetivo “comunitario” para hacer referencia a las políticas de la Unión Europea.


Franca Maino es investigadora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Milán. Dirige además el “Los itinerarios del segundo welfare” en el Centro Luigi Einaudi de Turín (Italia).