ESTRATEGIA EUROPEA DE COMPETITIVIDAD PARA LOS ACTORES DE LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA (PETER SCHWAIGER)

ESTRATEGIA EUROPEA DE COMPETITIVIDAD PARA LOS ACTORES DE LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA (PETER SCHWAIGER)

En la UE es muy común el concepto de «economía social«. Pero a pesar de los matices,  como  en  el  caso  de  Ecuador,  el  modelo  ha  demostrado  ser  un instrumento para disminuir la pobreza y redistribuir el ingreso y la riqueza. Nuestro “mercado único” significa una economía abierta, que permite el pluralismo de los modelos de negocios y económicos. La economía social es justamente una forma específica de organización y actuación de empresas, un modelo de crecimiento en Europa que se encuentra en cada EM, bien en distintas gradas.

En mi  intervención quisiera concentrarme en:

1) explicar por qué la economía social es importante para la UE

2) cuál es la dimensión de la economía social en la UE

3) las dificultades que sigue enfrentando el sector

4) en qué consiste el marco institucional

5) presentar las iniciativas de la UE para fortalecer las empresas sociales.

1) ¿Por qué la economía social es importante para la UE?

El primer argumento deriva del concepto mismo. Las empresas sociales generan un impacto social, buscan solucionar problemas sociales más que aumentar las ganancias financieras. Muchas veces emplean a los miembros más vulnerables de la  sociedad,  personas  excluidas,  contribuyendo  a  la  reducción  de  las desigualdades.

Las  empresas  sociales  ayudan  a  crear  un  mercado  social  competitivo  y  son motores para el crecimiento sostenible. En 2010, cuando parecía que había terminado lo peor de la actual crisis económica, la Comisión Europea puso en marcha la Estrategia Europa 2020 para lograr una recuperación sostenible. Europa

2020 establece 3 metas hasta 2020:

   crecimiento inteligente: lograr una inversión del 3 % del PIB en I+D;

   crecimiento  sostenible:  emisiones  de  gases  de  efecto  invernadero  un  20% menores a los niveles de 1990 ( ya hemos alcanzado una reducción del 19% con  una  reducción  del  casi  2%  solamente  en  2013),  20%  de  energías renovables y aumento del 20% de la eficiencia energética; El Consejo Europeo de septiembre ha ampliado estos objetivos con vista a las negociaciones en lima en Diciembre a una reducción de 40% hasta 2030 y objetivos de aumentar la eficiencia energética y de participación de energías renovables a 27%.

   crecimiento  integrador:  aumento  de  la  tasa  de  empleo  al  75%,  tasas  de abandono escolar prematuro por debajo del 10%, lograr que el número de personas en situación o riesgo de pobreza y exclusión social sea inferior a 20 millones.

La economía social es fundamental para cumplir las metas de la Estrategia

2020:

   En el ámbito del crecimiento sostenible, las empresas de la economía social operan de una manera innovadora a través de los bienes y los servicios que ofrecen. Generalmente utilizan métodos de producción con bajo impacto en el medio ambiente y proliferan la innovación organizativa, con un fuerte componente de responsabilidad social.

   En cuanto a los objetivos de empleo, la economía social contribuye de forma eficaz a luchar contra el desempleo, la inestabilidad laboral y la exclusión entre los grupos vulnerables. En varios países (IT, ES) durante la crisis, las cooperativas de trabajo asociado han mantenido elevados niveles de empleo, superiores a los de las empresas privadas tradicionales.

   En el ámbito de la lucha contra la pobreza y la exclusión social, el aporte de las empresas sociales ha sido considerable. Las empresas de la economía social, cualquiera que sea su rama de actividad, contribuyen al crecimiento integrador. La utilidad social no se deriva de la producción específica, sino de su sistema organizativo  y  de  sus  valores.  Los  derechos  de la persona prevalecen  por encima de los del capital y existen mecanismos para garantizar la distribución equitativa de los ingresos que generan.

2) La dimensión de la economía social en la UE

La economía social es un tema de creciente importancia para los europeos. Queda anclada en la tradición empresarial de Francia (donde se genera 10% del PIB). Más recientemente ha ganado fuerza en Alemania (4.1% del PIB), y crece en importancia en BE, NL, ES, e IT. Es verdad que el progreso es todavía más modesto en los países de Europa central y oriental: anteriormente ligados al sistema soviético y con economías de planificación centralizada, adonde el Estado era el único actor económico, estrechando el espacio para los agentes de la economía social.

A nivel de todos los 28 países, el sector representa aproximadamente un 10% del PIB. Una de cada 4 nuevas empresas creadas cada año son «empresas sociales». En BE, FI y FR esta cifra es 1/3. La crisis no ha frenado esta tendencia: el número de empleos en economía social ha crecido de 11 millones en 2003 a 14 millones (o 6.5% de la población activa). Por el  contrario, las empresas de la economía social tienen una mayor capacidad para evitar la pérdida de puestos de trabajo durante los ciclos económicos difíciles. Lo que ha comenzado como una crisis económica en 2008, se ha convertido en una profunda crisis social en muchos países de la UE, y, según los expertos, las empresas sociales han resistido mejor.

En términos de categorías de empresas, 70% de los trabajadores de la economía social trabajan en organizaciones sin fin lucrativo, 26% en cooperativas y 3% en mutualistas.

3) Las dificultades del sector

A pesar de su continuo desarrollo, los negocios sociales siguen enfrentando grandes desafíos y a veces un terreno de juego desigual con las empresas tradicionales.

Las empresas sociales pueden tener dificultades en acceder a los mercados y al capital.   Las   instituciones   financieras   tradicionales   a   veces   rechazan   sus solicitudes porque no cumplen con las condiciones para los clientes habituales o no presentan suficientes garantías.

También       el     acceso      a    mercados,       incluso      de     compras       públicas,       no     es completamente solucionado por las políticas actuales.

4) El marco institucional reforzado

El  largo  camino  hacia  el  reconocimiento  institucional  y  la  formulación  de políticas europeas específicas comenzó ya en la década de los ´80. Las distintas autoridades de la UE aumentaron la atención que prestan a la economía social.

En particular, en los últimos 3 años, el sector ha sido objeto de importantes mejoras en términos de reconocimiento político y jurídico a nivel de la UE como vamos   a  ver  enseguida.   En   el  presente,  tres   instituciones   europeas   son importantes defensoras de la economía social:

– La Comisión Europea, el ente ejecutor de la UE y amparado de un cuasi monopolio de proponer legislación al nivel europeo. Las Direcciones Generales «Empresa e Industria», «Mercado Interno» y «Asuntos Sociales» se aseguran de que las especificidades de las empresas sociales sean tomadas en cuenta a la hora de proponer legislación. Tienen un rol esencial porque son las que buscan más protagonismo de la economía social en la agenda política.

– El Parlamento Europeo ha creado por la primera vez un Intergrupo de Economía Social  en  1990,  como  espacio  de  trabajo  y  debate.  Elabora  informes  y resoluciones que destacan el valor social añadido de la economía social y vigilan que los intereses de la economía social sean tomados en cuenta en las leyes europeas.

– El Comité Económico y Social, un órgano consultativo de la UE, sigue el tema y realiza estudios y conferencias para promover la economía social. Reúne en un grupo de trabajo1 a representantes de la economía social. El CESE ha estado especialmente activo en los últimos años y ha publicado varios dictámenes (opiniones) al respecto. Por ejemplo, uno reconoce la importancia de la economía social en Europa, y otro trata la economía social en América Latina.

5) Iniciativas de la UE para fomentar la economía social

En  2011  la  economía  social,  o  más  precisamente  las  empresas  sociales, empezaron a formar parte real de la agenda de la Comisión Europea. Los tratados europeos  prohíben  la  «discriminación  positiva»  basada  en  el  estatus  de  las empresas.  Pero  se  ha  trabajado  en  un  sistema  de  políticas,  financieras  y jurídicas adecuadas, que pueda reforzar la competitividad de las empresas sociales.

La Acta del Mercado Único (2011) establece como prioridad las empresas sociales, identificadas con la economía social. Su objetivo es «favorecer el desarrollo  de  aquellas  empresas  que,  más  allá  de  la  legítima  búsqueda  del beneficio económico, decidan perseguir también objetivos de interés general que potencien mejoras sociales, éticas o medioambientales».

En el contexto de la Estrategia 2020, la UE presentó la Iniciativa en Favor del Emprendimiento Social, un plan de acción para fomentar el marco del empresariado social y facilitar su acceso a financiamiento.

Medidas para mejorar el acceso a financiamiento:

La participación de la economía social en la política presupuestaria de la UE se produce en el marco de la política de empleo y cohesión social, en concreto a través de los presupuestos plurianuales para fomentar las PYMES y el empleo. Esta participación también se ha realizado a través del Fondo Social Europeo en forma  de  medidas  para  apoyar  las  iniciativas  locales,  que  hacen  referencia explícita al papel de la economía social.

– se creó un régimen de los Fondos de Emprendimiento social (fondos solidarios) para canalizar la inversión hacia las empresas sociales. Estos permiten a los inversionistas identificar los fondos que van a invertir en empresas sociales de por lo menos 70% del total.

– Igualmente, se ha puesto en marcha  un programa de empleo e innovación social que  destina € 85 millones para microfinanciamento y empresariado social por el periodo 2014-2020.

– Como PYMES, las empresas sociales se benefician de fondos de desarrollo regional y programas de investigación, los llamados fondos de cohesión de la UE: el Fondo de Desarrollo Regional y el Fondo Social Europeo 2014-2020. De esta forma los EM dirigen una parte del financiamiento hacia las empresas sociales.

Medidas para mejorar el marco jurídico

– Hay una atención creciente para facilitar la participación de las empresas sociales  en  el  sistema  de  compras  públicas,  especialmente  en  el  caso  de servicios sociales y de salud. Esto se puede hacer, por ejemplo, tomando más en cuenta el impacto social.

– Se busca simplificar las reglas de las ayudas estatales en el sentido de una atribución más fácil de subvenciones que beneficien a las empresas sociales.

– Después de unos años sin resultados concretos, se ha retomado la idea de crear un estatus europeo para las fundaciones; una categoría importante de las empresas sociales. Esto les facilitaría realizar actividades en otros EM y colectar fondos.

Medidas para mejorar la visibilidad de las empresas sociales

A través de la creación de:

– una cartografía de las empresas existentes, con el fin de identificar las buenas prácticas y modelos que se puedan reproducir;

– una base de certificaciones que se aplican a las empresas para incrementar la visibilidad y poder ser comparables;

–  redes  de  empresas  sociales  entre  países  y  regiones  y  de  una  plataforma electrónica para intercambiar información.

5) Conclusión

El sector social se convierte progresivamente en un pilar importante de la economía europea. El modelo económico tradicional de la UE ha mostrado que no es invencible en el contexto de la crisis. Por eso, necesitamos hacer nuestro tipo de crecimiento más sostenible y más inclusivo.

La Comisión Europea ha trabajado para ofrecer un marco robusto al sector social. Ha mejorado el acceso a mercados – especialmente en las compras públicas – y ha creado más oportunidades de financiamiento – a través los fondos estructurales o a través de préstamos. Sin embargo, queda mucho por solucionar: se necesita más acceso a los laboratorios de innovación y más visibilidad hacia los decidores políticos, los inversionistas y el público en general.

Además de los ejes más «tradicionales», como el comercio, la cooperación y el ámbito  político,  la  economía  social  tiene  su  lugar  en  las  relaciones  Unión Europea-Ecuador.  Ecuador  ha  logrado  unos  resultados  remarcables  en  la economía social y solidaria, que ofrece alrededor de la mitad de los puestos de trabajo  del  país.

El texto corresponde al discurso de Peter Schwaiger durante el evento IEPS (Ecuador, 11 noviembre 2014, 11.10-11.30) El Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria – IEPS del Gobierno de Ecuador, es una entidad de derecho público, adscrita al Ministerio de Inclusión Económica y Social, con patrimonio propio, e independencia técnica, administrativa y financiera, la cual se encarga de brindar apoyo a los ciudadanos que desean emprender procesos de desarrollo productivo, bajo la Ley de Economía Popular y Solidaria. Esta Ley basa sus lineamientos, en el modelo económico Popular y Solidario, que consiste en una forma de organización económica, que promueve la asociatividad, da prioridad a la persona por encima del capital, y además fomenta la igualdad y la eficiencia en base a la superación grupal y comunitaria. El IEPS busca la inclusión de todos los ciudadanos y ciudadanas, en los ámbitos: Económico, mediante la generación de empleos; Financiero, guiando en el acceso a créditos asociativos; Social, mediante capacitaciones; Cultural, preservando los saberes ancestrales; y Político, fomentando la toma de decisiones de manera democrática.

IEPS ha contemplado dentro de sus actividades la realización del II Seminario Internacional denominado “Aporte de la Economía Popular y Solidaria en el cambio de la matriz productiva y la erradicación de la pobreza”, realizado el 10,11 y 12 de Noviembre en Quito, con la participación de ponentes nacionales y europeos, quienes aportarán a través de sus experiencias e investigaciones realizadas en el ámbito social, local y nacional, las innovaciones y realidades propias de cada país.

El autor, Peter Schwaiger, es encargado de Negocios de la Delegación de la UE en Ecuador y representante de la UE ante las Naciones Unidas en Nueva York, desde el 2010. Empezó su carrera dentro de la Comisión Europea. Estuvo a cargo de la Coordinación de la Política de Vecindad Europea, de las relaciones con América Latina y las relaciones con el Parlamento Europeo. Fue Representante Permanente Adjunto de la Delegación de la Comisión Europea.