LA ESTRATEGIA EUROPEA DE INCLUSIÓN ACTIVA (Francesco María Chiodi, IILA)

LA ESTRATEGIA EUROPEA DE INCLUSIÓN ACTIVA (Francesco María Chiodi, IILA)

FRANCESCO MARÍA CHIODI


Instituto Ítalo Latinoamericano - Coordinador Área Políticas Sociales EUROsociAL II

La Estrategia europea de inclusión activa se asienta en tres pilares integrados: (a) un apoyo a la renta adecuado; (b) unos mercados laborales que favorezcan la inserción en el empleo y (c) el acceso a servicios de calidad. El artículo analiza las bases conceptuales de cada pilar y la fundamentación de su integración en una estrategia global, de tipo holístico, para combatir la pobreza y la exclusión social. El primer pilar reafirma el derecho de todas las personas a contar con recursos suficientes para vivir de manera conforme a la dignidad humana. En casi todos los países europeos existen esquemas no contributivos de ‘renta mínima’ asociados a este derecho. El segundo pilar se apoya en la convicción de que el empleo es la vía maestra para superar la pobreza. A partir de la década de 1009, el cuestionamiento de las derivas asistencialistas del welfare y las propuestas de ajuste de los regímenes de bienestar causadas por el problema de su sostenibilidad financiera, han motivado una reorientación de las medidas de renta mínima. Se pretende la ‘activación’ de los beneficiarios, apoyados por los servicios públicos, para que se inserten en el mercado laboral y puedan renunciar cuando antes de las ayudas económicas. El paradigma de la activación no ha sido interpretado y aplicado de la misma forma en los diferentes países europeos. Algunos de ellos abogan por un mayor equilibrio entre responsabilidad individual y responsabilidad colectiva. Sin embargo, la combinación entre renta mínima y medidas de activación no han sido capaces de facilitar una salida duradera de la pobreza. A menudo redunda en una participación marginal en el mercado de trabajo, a través de empleos inestables y escasamente retribuidos. A raíz de estas limitaciones, la incorporación del tercer pilar responde a la necesidad de un diseño más amplio que atienda las diferentes facetas de la condición de pobreza. Este pilar se refiere a un conjunto estructurado de servicios de calidad universales, accesibles y garantizados, en ámbitos tales como la vivienda, el cuidado infantil y de otras personas dependientes, la salud, la formación, etc. De este modo, la Estrategia de Inclusión Activa rebasa con creces el enfoque del welfare to work, circunscrito a la dimensión laboral. Su modelo es más bien acorde a la filosofía de la ‘inversión social’, que constituye el principal paradigma de referencia en Europa sobre el rol de las políticas sociales. El Paquete de Inversión Social, del cual la Estrategia es parte, enfatiza en la función preventiva de las políticas sociales y la formación del capital humano, asumiendo como horizonte de acción el curso de vida de las personas, en particular las fases cruciales de su existencia.

El artículo finaliza con las algunas reflexiones sobre las afinidades conceptuales entre la Estrategia europea de inclusión activa y los Programas de Transferencias Condicionadas (con corresponsabilidad) de segunda generación en América Latina. Ambos casos están convergiendo hacia la voluntad de implementar y coordinar las intervenciones en los tres frentes del triángulo de la inclusión activa: ayuda a la renta, inserción laboral e integración social.

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