LA EXPERIENCIA DE LA DESINSTITUCIONALIZACIÓN EN TRIESTE Y EN LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA (Giovanna Del Giudice)

desde el manicomio

En 1979 Franco Basaglia mantiene en Brasil una serie de conferencias, en São Paulo y Río de Janeiro en junio y en Belo Horizonte en noviembre. Representan una de sus últimas reflexiones públicas que todavía hoy tienen un impacto de gran importancia, incluso en aquellos que se acercan por primera vez a las cuestiones de la psiquiatría y sus instituciones. Las visitas a los Hospitales psiquiátricos de Barbacena de Minas Gerais y Jaqueri de São Paulo, “lugares de muerte”, impresionan intensamente a Basaglia. Dirá: “- existen situaciones en donde es imposible encontrar soluciones de compromiso, porque si lo hacemos estamos yendo al compromiso con la muerte, y con la muerte no hay compromiso que valga”.

Las conferencias tuvieron una resonancia muy fuerte en los técnicos y ciudadanos presentes: Brasil estaba viviendo un período de lucha importante para la transición hacia la democracia y ciertamente aquellas conferencias contribuyeron a desencadenar el proceso que ha llevado a la formación en este país de un gran movimiento para la reforma psiquiátrica. Para Franco Basaglia la tensión era para que se llegase a la organización de una red “como un cemento que puede unir en todo el mundo a las personas que quieren trabajar de manera diferente.”

Ampliando el campo podamos tal vez afirmar que a partir justamente de las conferencias comienza un recorrido, que todavía hoy continúa, entre la experiencia italiana de desinstitucionalización, en particular aquella de Trieste y los países de América Latina. Naturalmente, central en aquel proceso de lucha antimanicomial, fue la Conferencia de Caracas de 1990, fuertemente apoyada por el PAHO-WHO, agencia internacional de Salud Pública y por el despacho regional de la OMS, y organizada con la colaboración técnica y financiera del instituto Mario Negri de Milán, protagonista Benedetto Saraceno. En ella participaron muchos países de Latino América como Brasil, Argentina, Chile, México, Ecuador… La declaración de Caracas, aprobada por la Conferencia, puso el acento en la necesidad de una innovación legislativa en materia de salud mental y en la transición del hospital psiquiátrico a la red de servicios comunitarios.

Brasil es sin dudas en Latino América el país que actúa las más relevantes transformaciones en el campo de la asistencia psiquiátrica. Desde los años setenta hasta la actualidad, se lleva a cabo en el país un lento pero progresivo proceso que incluso, no habiendo dado aún lugar a la abolición de los manicomios, ha producido una fuerte reorganización, la más significativa en el mundo y el desarrollo de servicios territoriales de salud mental y numerosas experiencias socioculturales para la inclusión de las personas que padecen algún tipo de trastorno mental.

La relación entre Brasil y la experiencia de Trieste, incluso por las intensas relaciones que Franco Rotelli[1], quien le sucedióen noviembre de 1979 a Basaglia en la dirección de los servicios de salud mental en Trieste, mantiene con esta realidad, es particularmente significativa y se desarrolla fuertemente en los años ochenta. Son numerosos los operadores, los estudiantes, los políticos que visitan el Departamento de Salud Mental de Trieste en aquellos años[2] o permanecen en formación por un largo período. Entre todos recordamos a Ana Pita que abrió en 1987 el primer Centro de Salud Mental en São Paulo y Roberto Tikanori, actualmente Responsable Nacional del Programa de Salud Mental y Fernanda Nicacio quienes actúan la primera experiencia de desmantelamiento del hospital psiquiátrico de Santos y la apertura de una Red de servicios locales de salud mental.

Franco Rotelli e incluso otros operadores del equipo “triestino”, fueron invitados en diferentes ocasiones a diversos Estados de Brasil para llevar su testimonio. En aquellos años fueron promulgadas las primeras leyes estatales en materia de salud mental (en Río Grande do Sul, en Pernambuco, en Ceará, en Minas Gerais) hasta llegar, en 2001, después de muchos contrastes y luchas, a la Ley Federal de salud mental, que se inspira fuertemente a la ley de reforma italiana L.180 de 1978.

Todavía hoy, técnicos, practicantes, universitarios, mantienen una constante relación con experiencias italianas y en mayo de 2014 en Campinas la universidad de Marilia ha organizado, junto con el Departamento de Salud Mental de Trieste, la primera Escuela Internacional Franco y Franca Basaglia, con importantes cambios interactivos con los servicios locales.

Numerosas son incluso las declaraciones de intenciones firmadas desde 2010 entre la Conferencia Basaglia[3] y municipios o universidades brasileñas, la última de ellas, en curso de firma, con el Observatorio Nacional de Salud Mental y Justicia Criminal del Instituto de Psicología de la Universidad Federal Fluminense –OBSERVASMJC/UFF – (Río de Janeiro-Brasil) para cambios teóricos y científicos e investigaciones teóricas y aplicadas en particular sobre el tema de la superación del Hospital psiquiátrico judicial, ya en Italia.

Otro de los países de Latino América que aquídeseamos tomar en consideración y que en diferentes y diferenciadas formas han observado con interés la experiencia italiana de desinstitucionalización son Argentina y Ecuador, países con los que la Conferencia Permanente Basaglia mantiene actualmente un intercambio intenso.

A finales de los ochenta, por iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud, un grupo de responsables de los servicios psiquiátricos de algunas Provincias de Argentina realizaron una larga pasantía en los servicios territoriales del Departamento de Salud Mental de Trieste. Entre ellos Ugo Cohen[4] que, junto con la psiquiatra Graciela Natela, fue promotor de la experiencia importante, aunque limitada desde el punto de vista cuantitativo, de la desinstitucionalización del hospital psiquiátrico de Río Negro.

Argentina en noviembre de 2010, después de un largo trabajo que involucró al histórico equipo de Río Negro, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Red de Buenas Prácticas en Salud Mental, salud e innovación del welfarestate (punto focal en Argentina de la Conferencia Basaglia hoy Conferencia Basaglia Argentina), aprueba la ley de reforma en salud mental, que también destaca la ley italiana. La ley, totalmente centrada en el respeto de los derechos, en el cierre de los manicomios y en el trabajo interdisciplinario en salud mental, encuentra en los grupos profesionales, particularmente de psiquiatras, una importante oposición y todavía hoy día encuentra obstáculos y resistencias en la aplicación. Argentina cuenta actualmente con unos 20 mil internados en los hospitales psiquiátricos, aunque ya se hayan puesto en marcha, en diferentes puntos, prácticas de calidad y respuesta a las necesidades.

Precisamente en noviembre de 2010, representantes de la Conferencia Basaglia participaron en la fase final y de evaluación del proyecto de la Unión Europea “Islas”, sobre la inserción social y laboral, promovido por la ONG CISP. La delegación inclusive en aquella ocasión fue atentamente escuchada en relación a la propuesta de ley de reforma en materia de salud mental de la Comisión del Senado.

Hoy Conferencia Basaglia es socio de un proyecto de integración social para las personas con trastornos mentales en Argentina, en particular en la provincia de Buenos Aires y Salta, aprobado por la región FriuliVenezia Giulia. El proyecto tiene como objetivo apoyar el proceso de desinstitucionalización de los hospitales psiquiátricos y la creación de servicios de salud mental en el territorio.

En el ámbito del programa EUROsociAL II, Conferencia Basaglia y el Departamento de Salud Mental de Trieste han participado en una actividad para la inclusión social y económica de las personas con trastornos mentales[5] en Ecuador. El resultado de la actividad ha consistido en la implementación, por parte del Ministerio de Inclusión Social y Económico (MIES), de un servicio piloto innovador dirigido a 50 personas con diferentes tipos de trastornos mentales y a sus familias, en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.

En Ecuador, las personas con trastornos mentales, en particular aquellos en condiciones de pobreza, tienen escasas oportunidades de atención, tanto en el plano sanitario como en el de inclusión social. Ecuador en efecto, a pesar de un esfuerzo concertado en los últimos años respecto a las personas con discapacidades, después de la ratificación de la Convención de la ONU sobre los “Derechos de las Personas con Discapacidad” de 2006, no ha incluido en tal acción a las personas con trastornos mentales. Ellos siguen siendo los “últimos de los últimos.” Personas a veces no conocidas y reconocidas por las instituciones públicas que, junto a sus familias, quedan en la sombra, en el abandono, en el olvido o internadas en instituciones públicas o privadas, o detenidas en las cárceles. En su mayoría quedan a cargo de las familias, hasta cuando éstas logran soportar la situación. Ocurre a veces que las familias, a causa de la carga significativamente relevante del miembro de la familia enfermo, sin ningún tipo de apoyo o contención, precipitan en una situación de deriva social, cuando no, en la enfermedad de otros miembros. En este contexto, en el período 2013-2015, el Ministerio de la Salud se comprometió en la formulación de un Plan Estratégico Nacional de Salud Mental 2014-2017 y un Modelo de Atención para la Salud Mental, en el que es citada como fuente de inspiración, la experiencia de Trieste.

El trabajo de EUROsociAL se ha expresado a través de una acción cultural y política importante que ha involucrado a numerosos Ministerios, entre ellos aquel de la Salud, de Desarrollo Económico y muchas otras instituciones, para el reconocimiento y apoyo a las necesidades y derechos de las personas con trastornos mentales y sus familiares, para pasar de la exclusión a la inclusión.

[1]https://books.google.it/books?id=D6izCgAAQBAJ&pg=PA3&lpg=PA3&dq=franco+rotelli+vivir+sin+manicomios&source=bl&ots=hkGqEMHT_f&sig=GOowRugfQRPOehFNsiOOKgIckz4&hl=it&sa=X&ved=0CEAQ6AEwCGoVChMIk5r1_-npyAIVQdoUCh2vDgB3#v=onepage&q=franco%20rotelli%20vivir%20sin%20manicomios&f=false

https://www.topia.com.ar/editorial/libros/vivir-manicomios

[2]http://reciprocamente.eurosocial-ii.eu/rec-wp/wp-content/uploads/2015/11/BrochureTriesteESP.pdf

[3]Véase la página www.confbasaglia.org

[4]Convirtiéndose más tarde en Responsable del Sector de Salud Mental para el OPS hasta el 2014.

[5]Se efectuaron dos viajes de expertos técnicos en Ecuador en octubre de 2013 y febrero 2014, y dos formaciones a distancia para los técnicos del MIES en el 2014 y 2015.

Giovanna Del Giudice, médico psiquiatra, comienza en 1971 a trabajar en el hospital psiquiátrico de Trieste bajo la dirección de Franco Basaglia. Participa en todo el proceso de desinstitucionalización y en la construcción de los recorridos de salud mental en la comunidad, con particular atención a las temáticas de género. Ha sido directora del Departamento de Salud Mental del ASL Caserta 2 y de Cagliari y asesora para la salud mental en otras regiones de Italia.

Es Presidente de la Asociación Conferencia Permanente Basaglia (COPERSAMM) desde noviembre de 2013. Coordina proyectos de cooperación internacional sobre los temas en salud mental.