LA UNIÓN EUROPEA Y AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE ANTE LA NUEVA COYUNTURA ECONÓMICA Y SOCIAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha preparado un documento para la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, que se ha celebrado en Bruselas los días 10 y 11 de junio de 2015. En él se analizan indicadores descriptivos de ambos contextos ante la nueva coyuntura económica y social.

De las diversas partes en las que se divide el texto, el punto B de la segunda parte – que trata de “Inclusión social e igualdad” – aporta importantes datos comparativos de ambas regiones, que en cualquier caso deben ser leídos teniendo en cuenta la diversidad de punto de partida de indicadores que eran muy distantes hace sólo algunas décadas. La descripción es útil más bien para poder apuntar los retos principales que cada región debe afrontar. Seleccionamos algunos de los datos más relevantes.

Como es sabido, la desigualdad en América Latina y el Caribe es de las mayores del mundo, lo que deteriora el bienestar y las posibilidades de desarrollo económico y social. Pero es cierto que desde el año 2000 muchos países de la región iniciaron esfuerzos, que aún se mantienen, para reducir esa desigualdad. Es por ello que hoy se constata que en América Latina y el Caribe ha disminuido la elevada desigualdad del ingreso a diferencia de la Unión Europea, donde, si bien la desigualdad es menor, se ha mantenido sin reducirse.

Por el contrario se constata que en América Latina y el Caribe la reducción de la pobreza absoluta se ha estancado en el último trienio, a diferencia de los países de la Unión Europea. Es así que en América Latina la indigencia y la pobreza se han medido tradicionalmente a partir del costo de las necesidades básicas, que compara el ingreso por habitante de cada hogar con el valor de la línea de indigencia (el precio de una canasta básica de alimentos) o de pobreza (monto mínimo necesario para satisfacer las necesidades esenciales). La evolución de estos indicadores desde 1990 revela un desempeño positivo. La pobreza se ha reducido 20 puntos porcentuales y la indigencia, 10 puntos porcentuales.

La medición de la pobreza en la Unión Europea se realiza con un criterio relativo, considerando un umbral definido como el 60% del ingreso mediano de la economía. Al realizar un cálculo comparable para los países de América Latina y el Caribe se observa que, alrededor de 2013, los niveles de pobreza relativa (29,5%) eran casi el doble que en 15 países de la Unión Europea (15,7%). Solamente el Uruguay presenta niveles similares o inferiores a los de algunos países de la Unión Europea (Portugal, Italia, España y Grecia). Con estas premisas se concluye que la pobreza relativa de la Unión Europea es la mitad que la de América Latina.

De igual modo la brecha en protección social entre los países de la Unión Europea y los de América Latina es aún muy grande. En la última década el gasto destinado a la protección social ha aumentado tanto en los países de la Unión Europea como en los de América Latina.  Concretamente entre 2003 y 2012, los países de América Latina han incrementado en promedio el gasto en protección social un 24%, cifra que en la Unión Europea alcanzó el 15%. Los países latinoamericanos muestran un aumento relativamente constante del gasto a partir de 2003, con una aceleración significativa en 2009. En los países europeos se observa cierta retracción hasta 2007, seguida de una recuperación importante en 2008 y 2009. Curiosamente, pese a las fuertes políticas de ajuste, en el trienio siguiente la inversión en protección social en la Unión Europea se mantuvo prácticamente estable. Se debe tener en consideración, en cualquier caso, que más allá de esta evolución, los niveles de inversión en protección social como porcentaje del PIB en los países de América Latina están todavía muy por debajo de los observados en la Unión Europea. En los primeros el gasto en protección social representaba el 6,2% del PIB en 2012, mientras que el promedio de 15 países de la Unión Europea era casi cinco veces mayor (29,1%)

Como se ha descrito en otros artículos de Recíprocamente.net (ver el diálogo entre Oscar Cetrángolo y Jesús Ruiz-Huerta en la revista Recíprocamente número 1), el documento describe las fuertes diferencias entre ambas regiones en la cobertura de los sistemas de seguridad social, tanto en la etapa activa como en el retiro: alrededor de 2010, en 15 países de la Unión Europea, el porcentaje de población activa afiliada a sistemas de seguridad social que garantizan una pensión se acercaba a la universalidad (91,6%), mientras que en América Latina y el Caribe menos de la mitad de la población activa (46,9%) estaba afiliada. La brecha es similar cuando se compara el porcentaje de población que se encuentra en edad de retiro y que recibe una jubilación o pensión. En promedio, el 92,8% de las personas en edad de retiro en la Unión Europea reciben una pensión, mientras que en América Latina y el Caribe solo la mitad se encuentra en esa situación (51,7%).

Por lo que se refiere al empleo juvenil aparece, como efecto de la crisis de 2008-2009, un aumento mucho mayor en la Unión Europea que en América Latina. Teniendo en cuenta que junto con la educación formal, las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes son un pilar de la inclusión social. En America Latina, la tasa de desempleo urbano juvenil se ha mantenido relativamente estable (15,1% en 2008 y 14,6% en 2013), mientras que en Europa ha crecido fuertemente, del 16,3% en 2008 al 26,1% en 2013.

Por lo que se refiere a los movimientos migratorios, en América Latina y el Caribe ha disminuido la emigración a los principales destinos extrarregionales, así como el número de inmigrantes provenientes de ultramar. Paralelamente, la migración intrarregional ha aumentado, por lo general asociada a mejores condiciones económicas y oportunidades laborales en los países de destino. España continúa siendo el principal destino de los emigrantes de América Latina y el Caribe en la Unión Europea. En 2010, las remesas desde ese país hacia Bolivia, Colombia y el Ecuador figuraban entre las más importantes originadas en la Unión Europea. Sin embargo, las altas tasas de desempleo en España impactaron sobre esas remesas.

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La coordinación del documento estuvo a cargo de Álvaro Calderón, funcionario de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la CEPAL. Contribuyeron a su preparación Laura Palacios, Wilson Peres, Miguel Pérez Ludeña, Gabriel Porcile, Laura Poveda, Edwin Fernando Rojas, Sebastián Rovira, Stephany Scotto y Fernando Sossdorf, de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial; Jürgen Weller, de la División de Desarrollo Económico; José Durán y Sebastián Herreros, de la División de Comercio Internacional e Integración; Simone Cecchini, de la División de Desarrollo Social, y José Eduardo Alatorre, de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos. La elaboración de parte de este material se hizo con insumos del proyecto CEPAL @LIS2 – Diálogo político inclusivo e intercambio de experiencias y del programa Euroclima, cofinanciados por la Comisión Europea, y del proyecto Innovaciones para un cambio estructural sostenible, cofinanciado por la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ).

Lluís Francesc Peris Cancio (Reciprocamente.net)