LAS COMPETENCIAS SOCIOEMOCIONALES. UN TEMA POLÍTICO (Alejandra Solla)

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¿Qué son las competencias? Son un conjunto articulado y dinámico de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que funcionan de manera integral en las diferentes interacciones que tienen los seres humanos para la vida en el ámbito personal, social y laboral.

Las mismas trabajan con 3 componentes : El Saber en tanto conocimiento organizado, el Saber hacer, en tanto aplicación de lo aprendido y el Saber ser, en tanto autoconocimiento y desarrollo de conductas que se ponen en juego en las relaciones interpersonales y sociales.

Algunas de ellas, las más demandadas por los empleadores, son las que figuran en el cuadro que se presenta a continuación. En él se colocan, además, la esfera social y/o personal a la que pertenecen.

COMPETENCIAS ESFERAS
Autoconfianza y conocimiento de sí mismo/a. PERSONAL.Yo conmigo.

Es la esfera del desarrollo de la autonomía y la seguridad personal.

Manejo de emociones.
Pensamiento Crítico
Pensamiento Creativo
Toma de decisiones.
Organización y planificación. SOCIAL.Yo con los otros

Es la esfera de las relaciones sociales y de la familiarización con el trabajo

Comunicación.
Trabajo en equipo.
Resolución de conflictos. Negociación.
Respeto.
Manejo y ampliación del capital social

Más de una vez nos enfrentamos en el diálogo con los empresarios con la expresión: “no importa que conozca el oficio. Yo necesito un joven con ganas de aprender, que cumpla con los horarios, que sea creativo, etc. Del aprendizaje del oficio me ocupo yo”.

Por otro lado, nos encontramos con que los jóvenes, en las comunidades nos dicen: “Ojo. No somos peligrosos. Estamos en peligro.”

Ambas expresiones, nos hacen pensar que evidentemente algo no estamos haciendo bien.

Es cierto que la incorporación de este conjunto de competencias es clave para los jóvenes a la hora de ingresar y permanecer en el mundo del trabajo, pero al mismo tiempo marcan sin dudas un déficit en el sistema educativo formal, en el que las mismas no tienen su correlato curricular y muy pocas veces son significativas y significadas en la vida áulica. Esto nos remite aún hoy a un debate muy antiguo y sin resolver; el de la relación entre la educación y el trabajo.

Este es sin dudas un problema serio. Por un lado lo es para los jóvenes que habiendo cursado la escuela primaria y media, no necesariamente han interiorizado estas competencias que los acercan al mercado laboral así como al desarrollo pleno como ciudadanos. Para ellos la transición escuela-trabajo sigue siendo un problema a resolver. La autonomía y la seguridad personal, el pensamiento crítico, el reconocimiento de las normas y valores que rigen en la sociedad, entre otros, son claves para el ejercicio de una ciudadanía activa y de algún modo las claves para el desarrollo.

Por otro lado, el tema se agrava aún más, para aquellos jóvenes que, enfrentados a situaciones de pobreza y de vulnerabilidad social, han sido discriminados, no han terminado la escuela o no han visto a sus padres trabajar, o lo que es peor, el trabajo conocido es el precario, el de las “changas”, en el mejor de los casos, a las que tienen que acceder si o sí por necesidad. Para ellos la autoconfianza, el respeto por normas como el cumplimiento de un horario laboral, la planificación y organización del tiempo, entre otras, son absolutamente “ajenas” o han sido aprehendidas sin saberlo, en relación a otros fines y necesidades.

Una competencia sobre la que es más que necesario trabajar en estos casos, además de las otras, es el manejo y ampliación del capital social. El espacio laboral, circunscripto al barrio no les permite ampliar sus horizontes y mucho menos imaginarse como un trabajador asalariado, con seguridad social, vacaciones pagas, etc, en algún tipo de empresa o en el desarrollo de algún emprendimiento que pueda ser demandado por la comunidad.

En este sentido, la formación para el trabajo y el proceso de intermediación laboral necesitan tener un abordaje integral del joven e incorporar, además de la formación profesional y el aprendizaje de un oficio, un proceso formativo en el que los jóvenes puedan incorporar y vivenciar estas competencias, guiados por profesionales formados para tal fin.

La incorporación en las currículas educativas, en los procesos de formación profesional,con su correspondiente evaluación y certificación al igual que la formación de profesionales especializados en la temática, son algunas de las claves para avanzar en este tema.

Es claro entonces que se trata entonces de un tema de debate público y político. Por qué? Porque trabajar, evaluar y certificar este tipo de competencias no es más que favorecer la cohesión social, la igualdad de oportunidades, promover el ejercicio de derechos y garantizar que los mismos sean de co-responsabilidad para los diferentes actores públicos, sociales y privados, aunque sean los estados quienes funciones como garantes.

Lograr la incorporación y certificación de las mismas, en las políticas públicas de juventud y en los programas de inclusión laboral juvenil , significa un trabajo interinstitucional y en el que el sector privado tiene que jugar un rol diferente al que viene ejerciendo a través de sus áreas de RSE. No se trata de eso, sino de ejercer la responsabilidad, que como actor y parte de la sociedad tiene, para promover la generación de empleo y contribuir al desarrollo económico y social de los países.

Finalmente, es importante señalar que en los últimos años, se han incorporado estas competencias en políticas y programas públicos vinculados a la juventud y el trabajo. Tal es el caso de Argentina, Brasil, México, Costa Rica, El Salvador, Chile, Uruguay, entre otros. En aquellos que ya tienen cierto grado de avance, los resultados de inserción laboral son entre u 10% y un 15% mayor que en los jóvenes que no pasan por programas de este tipo.

Mucho queda por hacer todavía y es sin dudas un fuerte desafío para quienes estamos involucrados y trabajamos para que día a día haya más y mejores oportunidades para los jóvenes y una sociedad que bajo el lema de la cohesión social sea incluyente y con oportunidades para todos.

Pueden consultar diferentes bibliografías: Programa Empléate de Costa Rica, Programa Más y Mejor trabajo de Argentina, Programa Más Capáz en Chile y Juventud Avanza en el Salvador.

Alejandra Esther Solla

Directora Ejecutiva de Fundación SES

Presidenta de la Liga Iberoamericana de OSCs

Alejandra Solla fotoProfesora de Ciencias Naturales y Licenciada en Psicología Social. Lleva más de 25 años trabajando junto y para los jóvenes más pobres del país y de la región iberoamericana. Se define como educadora popular. Es fundadora y directora ejecutiva de Fundación SES, organización social que tiene como misión la inclusión educativa, laboral, política y social de los jóvenes en situación de pobreza en Argentina y en la región latinoamericana. Especialista en desarrollo organizacional, en los temas vinculados a formación e inclusión laboral de jóvenes, en competencias transversales y psicosociales y en temas de escala y gestión asociada para el desarrollo de políticas públicas. Se ha desempeñado en el campo educativo y social en diversas instituciones y ha publicado varios libros y artículos sobre estos temas. Ha participado en la gestión pública a nivel Nacional en el Ministerio de desarrollo social y de Educación y en la gestión privada en la generación de OSCs, e instituciones educativas. Ha sido y es consultora para organismos internacionales (BID, UE, USAID, Eurosocial entre otros) en temas de empleo juvenil y en evaluación de proyectos.Preside la Liga Iberoamericana de Lucha contra la pobreza que trabaja en 18 países con 28 organizaciones y redes sociales de la región Iberoamericana.