MEJORAMIENTO DE LAS ESTRATEGIAS PARA SUPERAR LAS CONDICIONES DE POBREZA. (Francisco Antonio Socías Hernández, Chile)

MEJORAMIENTO DE LAS ESTRATEGIAS PARA SUPERAR LAS CONDICIONES DE POBREZA. (Francisco Antonio Socías Hernández, Chile)

Francisco Antonio Socías Hernández

Geógrafo de la Pontificia Universidad Católica de Chile


De Antigua–Guatemala a Nápoles-Italia.
Intercambiando Experiencias entre pares de América Latina y Europa.

Introducción.

La relación entre América Latina y la Unión Europea (UE) necesita un nuevo modelo de cooperación, con instrumentos y estrategias, que sirvan para afrontar los desafíos actuales y futuros. Las relaciones entre ambas regiones ya no son como antes, esto se explica por el mejoramiento de las condiciones económicas de América Latina, al mismo tiempo que el sur de Europa empieza a compartir algunos de los problemas que afectan a la región lationamericana. Las dos regiones pasan por momentos opuestos: la crisis relativa del Estado Bienestar de Europa coincide con el crecimiento económico y mejoramiento de las condiciones de pobreza, no sólo de Brasil, Chile y México, sino también de potencias medias como Colombia y Perú.

El auge relativo de América Latina y el paulatino declive europeo modifican el paradigma de cooperación y requieren de una nueva mirada a las relaciones.

En respuesta a este nuevo paradigma de cooperación surge EUROsociAL, constituyéndose en un programa de la Comisión Europea para la cooperación entre Europa y América Latina. Su objetivo es contribuir a cambios en políticas públicas que mejoren la cohesión social a través del aprendizaje entre pares y el intercambio de experiencias entre instituciones homólogas de ambas regiones.

La cohesión social es una de las prioridades de la relación estratégica UE-ALC tal como se acordó en las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno de Guadalajara (2004), Viena (2006), Lima (2008) y Madrid (2010). La Fase I del Programa se realizó del 2005-2010 y la Fase II está actualmente en ejecución (2010-2014).

A partir del año 2012 EUROsociAL y CEPAL están colaborando en el marco de una acción común orientada a mejorar las estrategias de lucha contra la pobreza y la exclusión social. Especial énfasis se ha puesto en la vinculación transferencias monetarias y medidas para la inclusión productiva y en la integración a sistemas de protección social con coberturas universales y sustentados en financiamiento de rentas nacionales.
El objetivo general de EUROsociAL es contribuir a aumentar la cohesión social en América Latina. Su objetivo específico es apoyar políticas públicas nacionales dirigidas a mejorar los niveles de cohesión social, fortaleciendo también las instituciones que las llevan a cabo.
«La cohesión social es un atributo de las sociedades que implica la igualdad de oportunidades para que la población pueda ejercer sus derechos fundamentales y asegurar su bienestar, sin discriminación de ningún tipo y atendiendo a la diversidad.
Desde una perspectiva individual, la cohesión social supone la existencia de personas que se sienten parte de una comunidad, participan activamente en diversos ámbitos de decisión y son capaces de ejercer una ciudadanía activa. La cohesión social también implica el desarrollo de políticas públicas y mecanismos de solidaridad entre individuos, colectivos, territorios y generaciones».
(http://www.eurosocial-ii.eu/eurosocial/que-es-eurosocial/el-programa-eurosocial)
Contexto
América Latina ha experimentado significativas mejoras durante los últimos años en la reducción de la pobreza de ingresos.
Actualmente, además de continuar con el esfuerzo para la superación de la pobreza material y multidimensional, emerge el crucial desafío de enfrentar y superar nuevos fenómenos de pobreza: los problemas de segmentación social y de desigualdad que históricamente han marcado a las sociedades latinoamericanas.
América Latina sigue siendo, de acuerdo con los indicadores, la región más desigual del mundo. Esto ha dado lugar a la llamada «paradoja latinoamericana», caracterizada por la coexistencia de democracia y desigualdad.
Por otro lado, la crisis económica y financiera está afectando de manera importante la estructura del tradicional Estado de Bienestar Europeo. Esta dinámica macroeconómica ha hecho necesario en Europa el diseño de políticas sociales sustentadas en el principio de la inclusión social activa y enmarcada en la articulación de los objetivos de apoyo a la renta, de desarrollo de un mercado laboral incluyente y en el fortalecimiento de servicios públicos de calidad.
A esto se suma que el gasto social ha ido creciendo a lo largo de las últimas décadas debido a las nuevas realidades que impone la sociedad moderna y, especialmente, por los efectos de los cambios demográficos (disminución del bono demográfico ).
Lo anterior ha provocado que el sistema de prestaciones sociales del Estado esté sostenido por un cada vez menor número de personas que trabajan, cuyas aportaciones económicas tienen que mantener a un cada vez mayor número de personas inactivas, como los jubilados.
A ello hay que añadir que, durante la actual crisis económica europea, el aumento de las cifras de parados ha hecho crecer con más fuerza el gasto social (incremento de los pagos de los subsidios por desempleo).
Una ruta de reflexión común: desde Antigua
pasando por Quito, hasta Nápoles
La experiencia latinoamericana avanza sostenidamente en el diseño de políticas sociales con Enfoque de Derechos y el fortalecimiento de elementos constitutivos del sistema de protección social.
Así, existe coincidencia entre lo reflexionado en los encuentros de Antigua – Guatemala y del X Foro de Ministros de Desarrollo Social Quito-Ecuador, 2014, en seguir avanzando en la superación de la pobreza, esto comprende el diseño de Políticas Públicas de Estado que se pueden sintetizar de la siguiente manera:
a) Superación del enfoque asistencialista en la ayuda a los pobres y asunción progresiva de un enfoque de derechos, que se refleje en la aprobación de leyes nacionales y asegure a todos los ciudadanos y ciudadanas el acceso y la disponibilidad de bienes y servicios y la generación de oportunidades y desarrollo de capacidades;
b) Activación o fortalecimiento de procesos de inclusión social, impulsando estrategias orientadas a la igualdad, en una perspectiva multidimensional, intra e intersectorial, que incorpore el debate sobre la articulación de la política laboral y fiscal con la política social;
c) Construcción de Sistemas de Protección Social estables, sostenibles y con cobertura universal;
d) El Fortalecimiento de los procesos de convergencia y coordinación regional de las políticas sociales.
e) Organización de los subsistemas o componentes para la superación de la pobreza y la indigencia.
Dichos subsistemas o componentes se deben fundar alrededor de los siguientes elementos básicos:
I. Articular las políticas de inclusión social y las políticas económicas, promoviendo el empleo digno y la actividad productiva, con participación de los sectores públicos y privados;
II. Mejorar e innovar progresivamente los programas de transferencias monetarias con un enfoque de derechos y corresponsabilidad, como un mecanismo movilizador y de desarrollo de capacidades y habilidades, para incrementar su impacto en la inclusión social para el desarrollo;
III. Difundir las experiencias en el diseño y uso de instrumentos en materia social: Sistemas de información, monitoreo y evaluación, focalización para las intervenciones;
IV. Considerar en todos los ejes transversales la igualdad de género, discapacidad, enfoque intergeneracional, gestión de riesgo, cambio climático, migración, equidad territorial y la cultura y las relaciones interculturales como motor de desarrollo y aprendizaje.
Las actuales políticas y programas de inclusión laboral deben considerar el mejoramiento de las estrategias/medidas de inserción laboral y participación en el mercado de trabajo en condiciones no desventajadas (su diseño y su capacidad efectiva, más allá de la capacitación para la empleabilidad).
En línea con lo anterior es necesario avanzar hacia el fortalecimiento y la integración de servicios sociales analíticamente sólidos, permanentes y bien estructurados, y financieramente sostenibles.
De igual forma los servicios de acompañamiento a los usuarios tienen que ser diseñados, también, con el propósito de poner a las familias en condición de enfrentar y superar exitosamente sus condiciones de pobreza y vulnerabilidades.
Vinculado al punto anterior, se requiere una estructura organizacional basada en una articulación interinstitucional orientada a maximizar su impacto y eficiencia. Por ende, es fundamental:
a) Introducir una arquitectura de gestión de los programas y de los sistemas de servicios mucho más integrada y estructurada, con amplios poderes de decisión e implementación;
b) Pasar progresivamente de la existencia de múltiples programas a la adopción e implementación de una política pública estatal, basada en un marco legal sólido y unívoco;
c) Consolidar las actividades orientadas al fortalecimiento de capacidades de las instituciones y la capacitación de los funcionarios involucrados en la implementación de las políticas antes mencionadas (plataforma virtual abierta al público en general);
d) Consolidar las evaluaciones de impacto (social, económico y redistributivo) y de proceso.
Complementariamente, es importante fortalecer los vínculos entre las universidades y los decisores públicos, como herramienta fundamental para incrementar la capacidad de respuesta de los gobiernos en la gestión de las transformaciones sociales que vayan en beneficio de la población.
Promover las entidades de investigación en la región que profundice en maneras innovadoras para medir en forma coherente la multidimensionalidad de la desigualdad.
Incorporar al debate sobre la igualdad, las consecuencias del cambio climático, las implicancias de los desastres naturales, la implementación de los sistemas de cuidado, priorizando la inversión social y la gestión de calidad de las políticas.
Lo anterior está relacionado también con el reconocimiento de la “heterogeneidad de la pobreza” y de la necesidad de encontrar soluciones específicas para la situación particular de cada familia. Por lo tanto, las distintas actividades (acompañamiento, formación, capacitación, etc.) tienen que ser diseñadas a la medida de su condición.
Objetivos del Intercambio de Experiencias en Nápoles: Mejoramiento de las estrategias para superar las condiciones de pobreza en la perspectiva de la inclusión social activa
El debate se centró alrededor de algunas cuestiones claves que son comunes en la reflexión de las autoridades con responsabilidad política de ambas regiones, aunque en diferentes contextos de acción, a saber:
• La articulación entre transferencias monetarias e intervenciones dirigidas a la inclusión social y laboral de las familias que las reciben;
• El reto de la coordinación horizontal (entre las diferentes áreas de políticas públicas llamadas a hacer posible dicha articulación), y también la coordinación vertical (entre los gobiernos centrales y los gobiernos locales), con el fin de lograr una mayor efectividad de las estrategias que combinan transferencias monetarias e intervenciones para la inclusión social y laboral;
• Las características que necesitan asumir las políticas para la inclusión social, en particular las asociadas a las transferencias monetarias, de acuerdo con los rasgos distintivos de la pobreza en las áreas urbanas y rurales.
Desafíos del Debate desarrollado en el Encuentro de Nápoles.
El Encuentro de Nápoles se planteó como un espacio de aprendizaje entre pares y entre las dos regiones. Las jornadas de trabajo consideraron dos fases.
En la primera se profundizó la reflexión político institucional en torno a cómo integrar – dentro de los sistemas de protección social –tres pilares fundamentales para una inclusión ‘activa’, esto es:
1. Los apoyos monetarios a los ingresos (entendidos como una medida estable e institucionalizada),
2. La mejora de la participación o la reinserción en el mundo del trabajo y;
3. El acceso a servicios de calidad.
La segunda parte del seminario estuvo dedicada a analizar las perspectivas necesarias para impulsar una mayor coordinación y convergencia en las políticas de protección social (no contributiva) de los países de América Latina. Con este fin se compartieron valoraciones de la experiencia europea de gobernanza supranacional en el ámbito de las políticas sociales.
El supuesto que animó esta segunda fase del seminario –la cual consideró una mesa redonda con altas autoridades – es que la convergencia y la coordinación de las políticas sociales a nivel regional pueden coadyuvar, también, al manejo de los ciclos económicos, favoreciendo al mismo tiempo mayor equidad y mayor resiliencia.
En relación a lo expuesto se relevó la necesidad de enfrentar el manejo de los ciclos económicos que, aunque a escala diferente, en ambas regiones depende cada vez más de las interrelaciones entre sus países.

El programa EUROsociAL 

 

Francisco Antonio Socías Hernández, Geógrafo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en Políticas Sociales y Gestión Local de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales. Diplomado en Educación Superior de la  Universidad Santo Tomás. Jefe del Departamento de Gestión de proyectos Informáticos y Procesos de la División de Promoción y Protección Social de la Subsecretaría de Servicios Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de Chile. Docente del Diplomado en Sistemas Integrados de Protección Social en el Centro de Atención Continua de la Universidad Santo Tomás. Docente de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Santo Tomás. Miembro del Comité de Ciencias Sociales del Instituto de Educación Superior Santo Tomás.