UNA PROPUESTA PARA EL FINANCIAMIENTO DE VIVIENDAS SOCIALES EN PARAGUAY

Financiamiento vivienda

Publicado por la CEPAL en diciembre de 2015, este artículo de J. Vicente Fruet Cardozo y Guzmán A. Muñoz Fernández “formula un plan de financiamiento para ofrecer una solución de vivienda a 300.000 ciudadanos paraguayos. Se dirige específicamente a las familias con ingresos bajos o medios-bajos sin acceso a ningún tipo de financiamiento en el mercado de la vivienda”. Frente al déficit de vivienda, estimado alrededor del 27,3% de la población del Paraguay, lo original de esta propuesta, según los autores, “es que no se basa en la construcción de urbanizaciones siguiendo el modelo occidental, en el que el promotor construye las casas, la infraestructura y los nuevos servicios, lo que afecta al precio de la vivienda y exige una gran inversión inicial, sino que con ella se fomentaría la construcción por parte del propietario o de pequeñas constructoras, a fin de aprovechar las pequeñas parcelas que un gran número de familias paraguayas ya poseen”. El perfil y las capacidades financieras de los posibles beneficiarios de dicha propuesta son familias que poseen tierras por un valor equivalente a 1.600 dólares, que constituirán la contribución de contraparte; el costo unitario del tipo de vivienda considerado se estima en 8.000 dólares; los ingresos medios de estos hogares corresponden al salario mínimo de 396,5 dólares. Se estima que de este nivel de ingresos se puede asignar el 16% al pago de una vivienda mínimamente digna: unos 63,44 dólares mensuales, 761,28 dólares anuales. Para resolver la cuestión del financiamiento de los 10 primeros años del proyecto, los autores plantean la emisión de bonos de largo plazo por parte de la Agencia Financiera de Desarrollo. La propuesta de emisión de bonos de Vivienda Económica de Interés Social consiste en una transacción de ingeniería financiera en la que pueden participar instituciones tanto del sector público como del privado. El modelo de financiamiento reúne los esfuerzos del sector público (la AFD, con el apoyo del gobierno central, el Ministerio de Hacienda, el Banco Central del Paraguay y la Comisión Nacional de Valores) y del sector privado (11 cooperativas de préstamo y una sociedad de ahorro y préstamo, como organizaciones de primer piso, y la Bolsa de Valores y Productos de Asunción, los bancos comerciales y otras instituciones financieras, como negociadores de los bonos emitidos). El documento concluye que esta inversión “contribuiría a estimular el consumo interno del país, a través del conocido efecto multiplicador de la construcción en la economía nacional. También el sistema financiero se vería fortalecido, ya que más hogares contarían con una propiedad que ofrecer como aval para acceder a nuevos créditos”.

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