VIVIR EN FAMILIA SIN SER UN PESO: UNA RESPONSABILIDAD PÚBLICA QUE GARANTICE LA CONTINUIDAD DE LOS AFECTOS DEL ADULTO MAYOR DEPENDIENTE

Un estudio de Silvia Garzón y Nélida Redondo, “Calidad de los servicios de largo plazo para personas adultas mayores con dependencia”, realizado por el programa de la Unión Europea EUROsociAL,  en colaboración con la CEPAL, analiza la situación de los países de América Latina en materia de servicios para personas mayores con dependencia ofreciendo propuestas concretas para la consecución de estándares comunes.

El adulto mayor dependiente de cuidados sufre a menudo el peso de dos órdenes diferentes de problemas: por un lado los que tienen que ver con las consecuencias de la edad y los límites en la autonomía, en un irrefrenable proceso de regresión en las capacidades. Por otro lado, los que derivan de la necesidad de ser ayudado por parte de la propia familia, lo que puede suponer el percibirse como un «peso» para sus seres queridos. Esta percepción dependerá de múltiples factores: condición económica del núcleo,  solidez de los vínculos, corresponsabilidad de género, etc.

En este contexto, la responsabilidad pública encuentra su desafío principal en políticas que signifiquen un apoyo y un alivio eficaz a las familias con adultos mayores dependientes, sin que esto signifique el distanciamiento de la persona anciana del propio contexto con la consiguiente ruptura de los  vínculos afectivos que «dan vida» al adulto mayor.

Una política social inteligente  tiene en cuenta que las personas mayores pueden ser una oportunidad y una riqueza para la sociedad, estableciendo los oportunos mecanismos de activación, participación e implicación en el contexto, y de recurso para  el contexto en el que viven.

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(Lluis Francesc Peris Cancio. Reciprocamente. Foto Andrea Zipoli)